Intentaba dibujarte en mi mente registrando cada roce de tu rostro. Intentaba no olvidarte. Recorría cada poro de tu piel negando aquel final.
No fue aburrimiento.
Me abrumaba tu vacío.
Hoy vuelves a mi dejavú de momentos. Memoria selectiva que reserva un sitio para tus orgullos sintetizados.
Imperfecciones que me convierten en amorfa
Propiedad privada. Minutos que voy comprando.
Lúdica
y la sangre sigue deslizándose...
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