Retomo aquella noche olvidada.
Desplastifico las horas con un cable que recorre sílabas nunca antes enhebradas. Ganas de tocarte, de un abrazo a la distancia, de un querer ya gastado.
Ganas de escucharte y luego, de apagarte. Almibar que dibuja entre tus ojos una gota color frutilla.
Te escucho. Te escucho. Te sigo escuchando.
Un eco que nunca es igual.
Creador. Viajero sensible a los ruidos, a las terrazas cerradas, a los sonidos ocultos. India.
Te sigo. Te sigo. Te sigo siguiendo. Me pierdo en puntos picantes. Me devolves el hilo que había olvidado. Un sólo silencio sorprende el ritmo de la charla.
2.05 am
Te pienso en la distancia que marca un tiempo. Tiempo de enhebrarte a mis líneas.
Imperfecciones que me convierten en amorfa
Propiedad privada. Minutos que voy comprando.
Lúdica
y la sangre sigue deslizándose...
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